30 de marzo de 2009

Catorce de los 23 diputados gallegos en el Congreso cobran también por otras actividades


El sueldo base de un diputado sin dedicación exclusiva en las Cortes es de 1.800 euros mensuales, pero a partir de ahí muchos complementan estas retribuciones con ingresos procedentes de la empresa privada o de desempeñar otros cargos públicos. Catorce de los 23 parlamentarios gallegos con escaño en el Congreso compaginan, de hecho, su actividad en la Cámara baja con otras tareas por las que también cobran.

En la mayoría de los casos estos ingresos extras proceden de la participación en charlas, conferencias, tertulias o por el desempeño de un puesto de concejal en algún ayuntamiento gallego.
El régimen de incompatibilidades de la Ley Electoral establece que no se pueden cobrar dos sueldos públicos –con la única excepción de si se es profesor universitario–, de manera que los parlamentarios que son también ediles deben elegir entre percibir uno u otro salario. La mayoría se quedan con las retribuciones del Congreso que son más abultadas, pero aún así siguen cobrando las dietas por asistir a los plenos municipales o, en algunos casos, los gastos de representación.
En este caso se encuentran cinco de los 23 diputados gallegos en las Cortes. En las filas del PP está la teniente de alcalde de Ponteareas, Nava Castro, y Joaquín García Díez que es concejal y portavoz municipal en el Ayuntamiento de Lugo.
Entre los diputados socialistas está también Antón Louro, que es edil en Pontevedra, Carmen Marón, que ocupa un cargo de edil en el Ayuntamiento de A Coruña, y Domingo Tabuyo, edil en la corporación local de Cambados.
En similar situación se encuentran los parlamentarios gallegos que además son ministros: Elena Espinosa, que está al frente de la cartera de Medio Rural, Marino y Medio Ambiente, y César Antonio Molina, que es titular del Ministerio de Cultura. Éste último, no sólo, ostenta dos cargos públicos sino que también ha declarado al Congreso que recibe ingresos por su actividad como escritor.
No es el único diputado que se dedica a la tarea literaria y cobra por ello. Al rendir cuentas ante las Cortes, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, ha reconocido que además del salario de diputado recibe ingresos fruto de su actividad de conferenciante y de su dedicación a la “creación literaria”. Además es patrono de las fundaciones Pablo Iglesias y Progreso Global.
Sólo dos parlamentarios gallegos, sin embargo, tienen vinculación con la empresa privada. Uno de ellos es el popular Celso Degaldo Arce, que es administrador único de un despacho de abogados. Pero el diputado que despliega una mayor actividad fuera del Congreso es el socialista Ceferino Díaz, que forma parte del consejo de administración de Xornal de Galicia y está también en el consejo asesor territorial del Grupo Eptisa, en Galicia, con ramificaciones en el sector de la construcción, de la ingeniería e incluso de la salud.
Los diputados con escaño en las Cortes deben rendir cuentas cada legislatura sobre las actividades que realizan fuera del Congreso y el Senado. Cada parlamentario cubre un impreso en el que declara si ejerce otra profesión o si percibe ingresos de otras fuentes.
En el caso de los diputados del BNG, Francisco Jorquera y Olaia Fernández Davila reconocieron participar en tertulias y conferencias pero matizaron que estas actividades no son remuneradas.
Sólo siete parlamentarios gallegos manifestaron no ejercer ninguna tarea al margen de su papel en las Cortes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y Javier Guerra, no es el dueño de la empresa que comercializa la marca "El niño"? O muy mal le van los negocios, o esta noticia está coja.

Anónimo dijo...

Parécenme moi puco os 1.800 euros. Penso que deberían cobrar moito máis para no ter que estar dando conferencias ou pertencendo a consellos de administración para ter uns ingresos acordes o seu posto. O problema deste país e que os políticos non están ben pagados, e por iso só chegan a postos os que non valen para cousas mellores, salvo excepción fonrosas, e así logo, como o caso de Pepiño, ten que rascar por todos lados para cobrar mási, raiando a legalidades vixente.